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Guía

Cuánto suena de verdad, y por qué nadie publica el dato

Para quien vive con más gente, esta es la variable que decide la compra, por delante del precio y de la tecnología. Y es exactamente la que no aparece en ninguna ficha. La palabra que se usa en su lugar es silencioso, que no es una medida de nada.

Por qué el número del fabricante no sirve

Cuando un fabricante publica un decibelio, casi nunca dice en qué condiciones lo obtuvo. Sin esas condiciones el número no se puede comparar con ningún otro, y hay cuatro que lo cambian entero.

La distancia. El nivel cae con la distancia a la fuente. Medir a un metro o medir a diez centímetros son dos números muy distintos del mismo aparato, y en la práctica se publica el que favorece.

La ponderación. Un decibelio sin apellido no significa lo mismo que un decibelio ponderado A, que es el que se corresponde con cómo oye el oído humano. Sin decir cuál es, el número es ambiguo.

El ruido de fondo del sitio. Una habitación normal de casa ya está entre treinta y cuarenta decibelios. Medir un aparato de cuarenta y cinco en una habitación de treinta y ocho no mide el aparato.

Y la más importante: si está apoyado o no. Un motor girando al aire no encuentra resistencia. Apoyado contra un cuerpo, el motor trabaja bajo carga, cambia de régimen y suena distinto, casi siempre más. Todas las medidas cómodas se hacen al aire.

El grave se oye a través de la pared, el agudo no

Aquí está lo que de verdad decide si te van a oír, y no es el nivel.

Un sonido agudo se queda en la habitación: las frecuencias altas se absorben con facilidad en las paredes, las puertas y la ropa de cama. Un sonido grave atraviesa. Las frecuencias bajas tienen ondas largas, se absorben mucho peor y además hacen vibrar las estructuras, así que viajan por el suelo, por el somier y por el tabique.

La consecuencia es contraria a la intuición y hay que decirla clara: un aparato con un número de decibelios más bajo pero con motor grave puede oírse mejor desde la habitación de al lado que otro con un número más alto y motor agudo. Si lo que te preocupa es quien duerme al otro lado del tabique, la pregunta no es cuántos decibelios hace, es si el motor es grave o agudo.

Y hay una segunda vía de transmisión que se olvida: el contacto. Un aparato apoyado sobre un colchón convierte la cama en altavoz. La misma pieza sostenida en el aire o sobre una toalla doblada suena bastante menos, sin cambiar nada más.

Referencias para hacerse una idea

Los números sueltos no dicen nada sin algo con que compararlos. Estos son los puntos de referencia habituales, con el matiz de que dependen del aparato concreto:

  • Una habitación silenciosa de noche está alrededor de los treinta decibelios.
  • El zumbido de una nevera moderna ronda los cuarenta.
  • Una conversación tranquila a un metro está en torno a los sesenta.
  • Un cepillo de dientes eléctrico se sitúa entre los cincuenta y cinco y los sesenta y cinco.

El cepillo de dientes es la comparación más útil de todas, porque casi todo el mundo tiene uno y sabe exactamente desde dónde se oye en su propia casa. Un vibrador que suene como tu cepillo se oirá desde donde se oye tu cepillo.

Hay un caso aparte, que es el de los aparatos de ondas de presión. No zumban: hacen un chasquido de aire rítmico, a un volumen bajo pero con un timbre bastante reconocible. Su problema no es cuánto se oye, es que quien lo oiga sabe qué es.

Lo que se puede hacer sin comprar otro

Antes de cambiar de aparato, tres cosas que funcionan y son gratis. Separarlo de las superficies grandes, porque el somier y el cabecero amplifican. Bajar la intensidad, porque la relación entre nivel y ruido no es lineal y bajar un punto suele quitar bastante más ruido que sensación. Y usar ruido de fondo continuo, un ventilador o una lavadora, que enmascara mucho mejor que la música, porque la música tiene silencios.

Cómo lo vamos a medir aquí

La ficha de producto de esta tienda tiene una fila de ruido y ahora mismo dice "sin medir". Va a seguir diciéndolo hasta que haya medida propia, porque copiar el número del fabricante sería dar por bueno un dato que no se puede comprobar.

Cuando la haya, se publicará con el método completo: en decibelios ponderados A, a treinta centímetros, con el nivel de ruido de fondo de la sala anotado, y dos medidas por aparato, una al aire y otra con el motor apoyado bajo presión. Dos números en lugar de uno, porque la diferencia entre ambos es justo lo que ningún fabricante enseña.

Es más trabajo y sale menos lucido que escribir silencioso. También es la única forma de que la fila signifique algo.

Contenido informativo. No sustituye el criterio de un profesional sanitario y no atribuye a ningún producto una finalidad curativa.

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